Las peleas de pareja, un problema que recae en los hijos

Última actualización: 24 de julio de 2020

Este post no es realmente inherente a nuestros temas habituales, pero dadas las peticiones vamos a tratar este tema. Sucede que me hablan de las diversas peleas que uno tiene con la pareja y de lo insoportable que son estas situaciones cuando suceden con frecuencia, sin embargo, cuando pregunto si hay hijos y si estas cosas suceden delante de los niños las respuestas son siempre casi de asombro, como si fuera normal pelearse delante de los niños.
Hace años y años, cuando las familias eran más toscas, esto era realmente lo normal, no es de extrañar que las personas con problemas emocionales que generaban esas familias no sabría ni decir cuántas. Pero hoy, en estos años de conciencia y claridad, creo que es el momento de hablar.
Si bien es cierto que en los años 60/70 se podía «justificar» que la gente tuviera poca conciencia debido a una educación que no siempre estaba al alcance de todos, hoy en día estas cosas son intolerables, porque internet ha ampliado el conocimiento y las propias redes sociales son un gran punto de comparación.
No me interesa hablar de psicología, eso se lo dejo a otros, sólo quiero centrarme en el aspecto humano del problema.
Si tienes un problema con tu marido o tu mujer, y tu única solución es discutir por todo, incluso por lo más trivial, tal vez deberías entender que el problema no es despotricar delante de tus hijos, sino la forma en que gestionas las relaciones.
Una cosa que suelo decir cuando hablo con personas de cierta edad que se quejan del matrimonio es «¿quieres separarte? Hazlo, así podrás saborear la vida de soltero». Cuando digo esta frase, pocas personas entienden lo que quiero decir, pero las que lo hacen se dan cuenta de que a menudo sobrestiman su condición.
Salvo los casos límite, de parejas en las que uno de los dos es objetivamente incapaz de estar en libertad, la mayoría de las peleas se producen por cosas triviales. La gente cree que puede hacerlo todo, y lo critica todo, pero no sólo eso, sino que a menudo falta el respeto a sus compañeros porque está inconscientemente convencida de que puede hacerlo mejor.
Esto no sólo perjudica a la pareja, sino que si hay hijos, crecerán con modelos emocionales defectuosos, pensarán que eso es normal y, salvo en contadas ocasiones, intentarán repetirlos.

Déjenme contarles una anécdota.

 Esta pareja se casó hace años, cuando Facebook aterrizó en Italia, inmediatamente se lanzaron al mágico mundo de las redes sociales, tanto él como ella vieron que eran apreciados, ella recibía mensajes privados de muchos hombres, él los buenos días de los clásicos que utilizan las redes sociales para suplir la falta de carrera como modelo.
Al cabo de unos años, decidieron separarse, a consecuencia de las incesantes peleas (siempre por lo social) ambos convencidos de tener quién sabe qué futuro halagüeño por delante. Bueno, ella ha pasadoatasubito una relación con un hombre que ha utilizado totalmente, incluso económicamente, él sigue soltero por lo que sé.

Esta pequeña historia debería hacerte comprender cómo a veces percibimos una realidad que no existe.

Las peleas de pareja, un problema que recae en los hijosCuando hay problemas graves, es correcto separarse, pero esto no significa pelearse, la gente puede separarse civilmente y terminar. Pero si tus discusiones surgen porque vives creyendo que eres digno de quién sabe qué otras parejas, pues el 90% tendrás grandes decepciones.
El mayor problema es el aburrimiento, la gente se pelea por aburrimiento, a menudo cuando no saben qué hacer sobreviven y así llegan al punto de que cualquier excusa es buena. Imagínese cómo se puede sentir una persona que vive en esa casa, sabiendo qué palabra o en qué momento del día va a estallar otra discusión.
Imagínate, es como vivir descalzo sobre las espinas, no te mueves y no vas a ninguna parte. Lee bien lo que he escrito, porque ese es exactamente el problema, que crea inmovilidad emocional.
Cada vez que me hablan de sus luchas, miro a esta gente con asombro, están perdidos en la nada, viviendo mal y tratando de recuperar su vida así. Bastaría con buscar algo que hacer, si no tienes nada que hacer además del trabajo, está el deporte, los hobbies, los amigos… ah sí los amigos, porque no te he dicho lo mejor, toda esta gente, no tiene amigos.
Cuando una persona pierde las amistades, no tiene vínculos reales, y se queda aislada a la pura pareja, dos preguntas deben hacerle, es como un gato con manos en vez de patas, ¡una cosa anormal!
Pensar que todo el mundo es malo, y que todos no nos merecen es una visión del mundo que no se corresponde con la verdad, si te aíslas, ya sea por elección, o como resultado, algo en nuestra forma de hacer está mal. De aquí nacen parejas en las que el único interés es el trabajo, y cuando éste falta, no hay nada más.
Entiendes bien, que en estos casos, las peleas son lo más normal que puede pasar.

Si no tienes hijos, y quieres pasar tu vida así, no veo el problema, pero cuando nuestras decisiones recaen en terceros, los que están cuerdos de la cabeza entienden por sí mismos que no está bien. La pareja puede tener diferencias y tratarlas de forma sana, sin enloquecer, utilizando el diálogo y la razón. Los que prefieren otras formas pueden haberlas heredado de malos patrones familiares, y no entienden que tienen un problema.
He aprendido a tratar con estas personas confrontándolas con sus propios comportamientos. Al grabarlos, o grabarlos en vídeo, cuando se vuelven a ver se avergüenzan, muchos ven a su padre o a su madre en lo que hacen, y todos dicen que está mal. Pero ahora digo, ¿realmente necesitas que alguien te grabe para que sepas que esa no es la forma de hacerlo?
Verse en vídeo durante una discusión les sitúa en el mismo punto de vista que el niño, que suele ser un espectador indefenso y confuso. Esa es la única manera, a veces, de conseguir que la gente entienda las cosas, pero no siempre es posible hacerlo. Así que lo único que hay que hacer es ponerse en la piel de los que te ven, y entender cómo se ven los comportamientos erróneos desde fuera.
Como escribí al principio, la parte de psicología, relacionada con el trauma de los niños que presencian estas escenas no son objeto de este sitio, por lo que les remito a un hermoso artículo escrito por un profesional en esta dirección. Sin embargo, humanamente hablando, me parece aberrante que los padres no se den cuenta de lo deplorable que es comportarse así.Las peleas de pareja, un problema que recae en los hijos