Cursos de seducción, expectativas y realidad

En este artículo me gustaría

Abordar el tema de los cursos de seducción, cursos que hoy en día están un poco en declive, pero que hasta hace unos años estaban objetivamente muy de moda. Cuando hablamos de cursos de seducción siempre encontramos dos bandos, los que están absolutamente a favor, y los que los consideran totalmente inútiles.
Analizar un fenómeno tan fuerte, no puede hacerse de forma demasiado trivial, porque se corre el riesgo de dar un juicio que suele ser erróneo.
Independientemente del tipo de curso, este tipo de eventos suele anunciarse como la solución a todos los males que afectan al campo de la seducción, por lo que muchos hombres (porque a ellos sólo asisten hombres) escriben con la ilusión de que un curso puede llevarles de cero mujeres a 1000.
En este caso el problema está en la publicidad que se hace al curso, porque si bien es cierto que alguien puede objetivamente aportar mejoras, difícilmente puede llevar a una persona de cero conquistas a 1000, pero en mi opinión personal, en algunos casos puede ayudar a personas tímidas y a aprender a tener un esquema mental diferente.
Un esquema mental diferente, es una de las muchas estrategias que también se adoptan en psicología con un tipo de terapia específica que no vamos a nombrar, y que sirve precisamente para que la persona reelabore los esquemas en los que le cuesta avanzar, para mejorar.
Para lo que no sirven estos cursos es para hacer milagros. Si una persona está estéticamente alejada de los cánones de belleza de la sociedad, sin duda tendrá más dificultades para relacionarse, independientemente de las tácticas que utilice.
Esto no significa que no pueda encontrar nada, pero en mi opinión, también debemos ser un poco sinceros y contar las cosas como son. En un curso se puede enseñar a reelaborar los patrones disfuncionales, enseñar enfoques, pero no se pueden cambiar los parámetros que son puramente estéticos.
Sin embargo, no me apetece condenar este tipo de cursos como inútiles, en mi opinión, en muchos casos pueden ser realmente útiles, de hecho, según mi punto de vista en algunos temas podrían ser justo la clave que falta para aprender a terminar. Sin embargo, lo que nunca debe faltar es una visión correcta de las expectativas.

CUANDO NO ES CONVENIENTE

Cursos de seducción, expectativas y realidadYa sabes que quien vende el curso te promete que después de este curso ya puedes tener todas las mujeres que quieras y sobre todo cualquiera, ni siquiera pierdas el tiempo en asistir, porque esta persona te está mintiendo.
Si en cambio con un enfoque más racional y explica que aprenderá métodos de diálogo y comportamiento que en definitiva, también le servirán en otros ámbitos de la vida, entonces vale la pena intentarlo.
Lo único que me gustaría añadir es que evitaría todos aquellos cursos que proponen los clásicos enfoques frontales de seducción, o detener a personas al azar en la calle. No los veo muy útiles en nuestro país.
Por eso no estoy tan de acuerdo con los que condenan estos cursos sin hacer una crítica real, porque si por un lado es cierto que algunos venden falsas expectativas, por otro hay gente que hace un trabajo serio.
Obviamente, las críticas a este tipo de cursos suelen provenir de las mujeres, la razón es que, objetivamente, quienes ofrecen este tipo de eventos suelen hacerlo con una clave un poco demasiado materialista, por lo que no son vistos con tan buenos ojos.
Sin embargo, hay algunas condiciones en las que, en mi opinión, inscribirse en un curso de este tipo es inútil.
Una de ellas es si tienes expectativas fuera de lo común, a menudo hablo con personas que quisieran comprometerse con mujeres hermosas, tal vez incluso famosas, y no tienen mucho más que ofrecer excepto su apariencia, que puede que ni siquiera sea la mejor.
En estos casos, si se tienen expectativas demasiado altas, ninguna mujer será buena, porque obviamente, se buscará una perfección que muchas veces no sólo no existe, sino que tal vez no merecemos.
La clave para vivir bien las relaciones románticas, pero también las aventuras, es ser consciente de los propios límites.
Por desgracia, cuando hablo de esto, la gente no se lo toma muy bien, pero es inútil burlarse de nosotros, si no tenemos nada que ofrecer, sólo podemos esperar un milagro, o podemos darnos por satisfechos.Cursos de seducción, expectativas y realidad